El agua es sinónimo de vida y, a pesar de ser indispensable en el día a día, muchas veces no entendemos la importancia de su cuidado. Los aspectos en los que interviene van desde salud e higiene individual, la economía de un país y la preservación del planeta tierra.
- Es necesaria para gozar de buena salud
Aproximadamente el 70% de nuestro
organismo está formado por agua. Todas las células, órganos, tejidos y procesos
la utilizan para poder funcionar correctamente. Por ello, cuidar tanto el agua
como la calidad de la misma es muy importante para estar saludable.
- Es necesaria para la producción de alimentos
El agua no solo es necesaria para
mantenerse hidratado. También es fundamental para la producción de
alimentos. Tanto verduras, frutas y hortalizas como carnes y huevos,
todos requieren cantidades considerables de este preciado líquido.
- Ayuda a conservar el ambiente
Las plantas y los animales también
necesitan del agua para sobrevivir. Además, es el hábitat de muchas especies,
así como protozoarios y bacterias, entre otros organismos.
El agua es
un recurso inagotable, sin embargo, los humanos la consumimos tan de prisa
que no es capaz
de renovarse a nuestro ritmo. Es por esto que debemos
tomar conciencia de inmediato para mantener la buena calidad de este
recurso fundamental para
nuestra vida diaria. Es indispensable comenzar
a cuidarla de inmediato.
El agua es el componente básico para la vida. De ella depende la
supervivencia de casi todos los seres vivos que habitamos este planeta. Sin agua no hay vida.
Tendemos a creer que hay taaanta agua
que existe en cantidad suficiente para garantizar la vida de todas las
especies que habitan en este planeta, y que nunca se va a acabar.
Efectivamente, hay mucha agua: el 70% de la superficie de la Tierra está cubierta
por agua. Sin embargo, la mayor parte es agua salada que se
encuentra en los océanos y mares, y no es apta para el consumo. El 3% del
volumen total es dulce, pero de esta última, solo un 1% está en estado
líquido; el 2% restante se encuentra en estado sólido, en plataformas de hielo
en las latitudes próximas a los polos.
El mundo dispone de 12,500 a 14,000 millones de metros cúbicos
de agua por año para uso humano. Esto representa unos 9,000 metros cúbicos
por persona al año, la mayor parte en procesos agrícolas e industriales. Se
calcula que para el año 2025 la disponibilidad global de agua dulce per
cápita descenderá a 5,100 metros cúbicos por persona al año, pues se
sumarán otros 2,000 millones de habitantes a la población del mundo.
A la luz de estas cifras, es fácil darse cuenta que la cantidad de agua apta para el consumo es muy poca para cubrir las demandas de una población en continuo aumento. Si a ello le sumamos los problemas que ocasiona el cambio climático, los efectos del calentamiento global y la contaminación, nos encontramos frente a un serio problema de escasez de este recurso vital.
Evitemos el derroche de agua potable
En verano y los días de calor aumenta la demanda de
agua potable y, por tanto, la necesidad de evitar su derroche. En esta época,
además de ser utilizada para ingesta, preparación de alimentos, higiene y
quehaceres domiciliarios, comienza a ser usada con mayor frecuencia y en
actividades recreativas, como el llenado de natatorios y piletas de lona.
Cabe destacar que, al tratarse de un recurso limitado, su abuso por parte de un usuario o un sector tiene consecuencias para el resto de los consumidores, como menor presión o falta de agua.


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